... un tropiezo cambia todo. De repente cambia tu perspectiva sobre la amistad, el amor, la felicidad y las cosas que pensabas que importaban. Un día te das cuenta que todo lo que creías importante, realmente no lo era. Te das cuenta que no valorabas lo realmente importante y le dabas demasiada importancia a lo verdaderamente irrelevante. Abres los ojos. Ser madre te abre a la realidad, la cruda realidad. Piensas en todas las disputas familiares por estudios, entradas y salidas, dinero... y te avergüenzas. Recuerdas las lágrimas malgastadas en asuntos y personas que no lo merecían. Te das cuenta que nadie va a regalarte nada, que la vida es dura, que hay que luchar para sobrevivir, que ha empezado el juego. Comienza el naufragio y debes salir a flote.
De repente aparecen fantasmas donde antes creías ver personas importantes y comienzas a echar de menos a aquellas que desaparecieron de tu vida y tanto dieron... Pero tal vez también resultaron ser visiones. Nunca lo sabrás. Te das cuenta que de repente las palabras no importan, y apenas tampoco los hechos. Importa el tiempo, la constancia, el interés, el respeto. En ese instante, te das cuenta que nunca has tenido nada de eso, nada lo suficientemente importante, nada por lo que luchar.
Y de repente sientes que lo verdaderamente relevante te remueve las tripas y te impregna el corazón. Sientes plena satisfacción al sentir que, de un fallo, pueda surgir algo tan hermoso aún sin verse, y sólo deseas tocarlo. A partir de este momento dejan de importar opiniones, consejos, disputas... Sois uno, y nadie puede cambiarlo excepto un aborto (en forma de asesinato o de homicidio, según la intención). Y cuando, tras la interminable espera... le miras... le tocas... ese sentimiento contradictorio de tristeza al pensar que ya no está dentro de ti, pero a la vez la mayor felicidad del mundo al conocer a la persona que más querrás en tu vida, por la única que deberás luchar y salir adelante. Descansa en tu regazo el ser más frágil y a la vez el más grande que ningún otro ser pueda mover jamás tu corazón. Reposa en tus brazos el mayor reto y la única responsabilidad que tendrás jamás a partir de ese instante. Sólo importa tu bebé y te olvidas del resto. Te olvidas de ti.
Olvidas cuánto te gustaba maquillarte (incluso los lunes) y esa idea de que, sin tu eyeliner, notabas la cara borrada.. Olvidas tu permanente planchado de pelo diario, tus recogidos de infarto, e incluso empiezas a darte cuenta de que no sabes qué tipo de ropa se lleva. Olvidas que tienes 19 años. Y pasan dos años, cumples 21 y sigues sin recordarlo. Algo no va bien. Empiezas a rechazar lo social, no quieres salir, no quieres que te vean ni dar explicaciones a nadie de por qué hoy no te has peinado. Te rechazas a ti misma, no reconoces tu nueva personalidad, ni si quiera sabes cuándo se fue la tuya. Lo único que te importa es sobrevivir al naufragio, sobretodo ante las personas que te daban por muerta. Ante esos fantasmas que, aunque ya no te importan, pusieron en entredicho tus ganas de luchar y tu posibilidad de conseguir sacar adelante a tu propio hijo. Es imperdonable. Es imborrable. Te invade los pensamientos cada noche.
Y vuelves a tener sentimientos encontrados. Te sientes plena, lo realmente importante está a tu lado, sano y feliz, y además estás consiguiendo todo lo propuesto. Pero a la vez estás hundida. Has dejado de quererte. Pero ¿cómo se recupera el amor propio? ¿Cómo puedes querer a los demás si no sientes aprecio ni por tu persona? Has comenzado a odiar tu forma de vestir, pero la preocupación llega cuando empiezas a detestar tu forma de hablar, de caminar, de vivir. Monotonía. Te ahoga pero la necesitas para reservarte de la sociedad. En ella te sientes ridícula. Un día te miras al espejo, y no sabes si te da más pudor ver tu físico o tu aspecto interior. Y olvidas los espejos.
Cosas que quedaron por decir.
22.7.15
28.10.12
Gracias, querido destino.
Adoro mi nueva vida. He encontrado a la persona que me completa y me hace feliz, y me encanta su familia. Con toda sinceridad, espero que algún día forme parte oficialmente de esta familia, porque... No sabría explicar lo grandes que son... Tienen un corazón de oro y, aunque llevo muy poco tiempo, me han acogido con los brazos abiertos. Hay pocas personas en el mundo que tengan un corazón tan grande como ellos. Creo que no puedo pedir más en la vida. Tener a la persona que quiero con locura, una familia política increíble, y salud (que no es poco). Podría pedirle al destino ser una persona adinerada, con un buen empleo y una mansión como hogar, pero esas cosas no aportan felicidad plena. Por eso, querido destino, te doy las gracias una vez más por poner en mi camino a Carlos Vidal Galán el día 17 de mayo de este año 2012 y por darme el empujón para buscarlo hasta tenerlo en mi vida. Hoy, día 29 de octubre del mismo año 2012, si pudiera hacerle una petición al destino, sólo querría que esta relación dure para siempre jamás.
1.4.12
15.3.12
Lo que más.
Cuántas veces nos salvó el pudor
Y mis ganas de siempre buscarte
Pedacito de amor delirante
Colgado de tu cuello un sábado de lluvia a las 5 de la tarde
Sabe Dios cómo me cuesta dejarte
Y te miro mientras duermes, mas no voy a despertarte
Es que hoy se me agotó la esperanza
Porque con los que nos queda de nosotros ya no alcanza
Cuántas veces quise hacerlo bien
Y pequé por hablar demasiado
No saber dónde, cómo ni cuándo
Todos estos años caminando juntos ahora no parecen tantos
Sabe Dios todo el amor que juras
Pero hoy nada es lo mismo ya no vamos a engañarnos
Que soy una mujer en el mundo
Que hizo todo lo que pudo
No te olvides ni un segundo
Que eres lo que más he querido en la vida
Y mis ganas de siempre buscarte
Pedacito de amor delirante
Colgado de tu cuello un sábado de lluvia a las 5 de la tarde
Sabe Dios cómo me cuesta dejarte
Y te miro mientras duermes, mas no voy a despertarte
Es que hoy se me agotó la esperanza
Porque con los que nos queda de nosotros ya no alcanza
Cuántas veces quise hacerlo bien
Y pequé por hablar demasiado
No saber dónde, cómo ni cuándo
Todos estos años caminando juntos ahora no parecen tantos
Sabe Dios todo el amor que juras
Pero hoy nada es lo mismo ya no vamos a engañarnos
Que soy una mujer en el mundo
Que hizo todo lo que pudo
No te olvides ni un segundo
Que eres lo que más he querido en la vida
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